Descendió del colectivo y el aire del mar penetró profundamente por sus poros. Era hora de disfrutar de las tan merecidas vacaciones, y sólo pensaba en acomodarse rápidamente en el departamento que había alquilado junto a unas amigas para tirarse panza arriba en la arena. Pero cuando fue a retirar su bolso, descubrió que no sería un descanso tranquilo: le habían robado el equipaje en una de las paradas que realizó el micro.
La anécdota de María Eugenia Suárez, de 25 años, es una más de las peripecias que pueden afrontar los turistas en sus vacaciones. "Aprendí que eso de que los ladrones no se toman vacaciones, es verdad", contó la joven. Suárez había programado sus vacaciones en Pinamar con tres amigas. Alquilaron el departamento en una inmobiliaria, y partieron a disfrutar del sol y la playa. Aparentemente, el bolso de Suárez fue sustraído en la Terminal de Omnibus de Capital Federal. "Me contaron que es típico este tipo de hechos. Por suerte tenía la tarjeta del cajero automático conmigo, pero acorté los gastos porque tuve que comprarme ropa", comentó.
Los turistas suelen ser blancos predilectos de los delincuentes, que aprovechan diversas situaciones, como el amontonamiento de personas que se produce en distintos puntos turísticos que son muy concurridos. "Hay que tener mucho cuidado con las pertenencias que uno lleva encima. Los ladrones aprovechan estos descuidos y se llevan billeteras, teléfonos celulares y cámaras fotográficas", comentó el subdirector de Investigaciones de la Policía, Humberto Ruezga.
Saqueados
"Nos fuimos a la playa por un rato, dejamos abierto un ventanal de un primer piso al que no era fácil acceder. Cuando volvimos, descubrimos que habían puesto una escalera en el frente para entrar", relató Daniel Zeitum a la agencia DyN. Al hombre le robaron en la casa que alquilaba en Villa Gesell. Los ladrones se llevaron joyas, electrodomésticos y ropa, todo valuado en unos US$ 10.000.
La víctima contó que el robo ocurrió el viernes en la vivienda que alquiló con su familia, entre las 16 y las 19, lapso en el que habían concurrido a la playa y a realizar unas compras.
Ruezga recomendó tener el mismo cuidado que en los lugares donde viven. "Muchas veces uno se relaja por estar de vacaciones, y es cuando aprovechan los ladrones", explicó. Así, sugirió que, al llegar al destino turístico, se averigüe el número de teléfono de la comisaría o de la dependencia policial más cercana.
Además, el comisario dijo que no hay que confiar en extraños. "A veces se entablan relaciones con circunstanciales veraneantes. Hay que evitar brindar información que luego puede ser utilizada para ser víctima de un delito", comentó. "Esto incluye no consumir bebidas alcohólicas con desconocidos", agregó.
Los puntos turísticos de Tucumán han sido reforzados con mayor presencia policial, según explicó Ruezga. "Aunque no es usual que se produzcan hechos de relevancia en los lugares elegidos por turistas en nuestra provincia, un operativo especial se desplegó en Tafí del Valle, El Mollar, San Pedro de Colalao y El Cadillal", comentó el comisario.
Pésima experiencia
El domingo a la noche, los integrantes de tres familias de turistas que habían viajado a Mar del Plata desde Buenos Aires, Santa Fe y Chaco fueron asaltados por cinco delincuentes armados, quienes los sorprendieron cuando comenzaban a cenar.
Como consecuencia del asalto, los ladrones les robaron a las tres familias $ 7.000, ropa, joyas y diferentes elementos de valor, de acuerdo con la información que trascendió hoy.
Los desconocidos ingresaron por sorpresa al predio y amenazaron a todos.
En medio del asalto, los nietos del dueño de la casa llegaron a esconderse debajo de la cama de un dormitorio ubicado en la planta alta, pero los ladrones los descubrieron y los obligaron a bajar junto a su familia, según lo indicado por el diario.
Si bien una vecina llegó a advertir movimientos extraños en la vivienda y llamó al 911, cuando arribaron los policías los ladrones ya habían escapado.
La esposa del dueño de la casa y su nuera embarazada recibieron asistencia médica ya que presentaban cuadros de descompensación.